De Mani

Diario de reivindicaciones

Sábado 29 de mayo de 2021. Llego a la estación. Intercambio unos mensajes por el móvil. Subo al tren y me encuentro con mis compañeras. Contacto de codos, choque de puños y miradas que abrazan. Estamos en la linea 1 de cercanías con destino Valencia Nord. Vamos de manifestación. Por el WhatsApp nos animan diciendo que representamos a toda nuestra gente y es que, paralelamente, se celebra el día del orgullo loco que os comentaremos en la próxima entrada de noticias, ¡atención!
Llegamos a Valencia, salimos a la calle Xátiva y nos dirigimos a la plaza Sant Agustí. Una vez allí, veo a las demás agrupaciones y me da la impresión que somos pocos y pocas. Se oye un altavoz potente que canta canciones reivindicativas sobre la defensa de las pensiones.
Cada agrupación lleva su pancarta, así que decidimos juntarnos con la Asociación de Jubilados y Pensionistas de la Safor. Al fin y al cabo les conocemos, son de nuestra zona y las normas anti-covid nos obligan a ir detrás de una pancarta llevando mascarilla, mantener el distanciamiento… las medidas habituales que ya conocemos.
Una vez todas y todos a punto, nos disponemos a empezar y ahora se nota que hay mucha más gente de la que parecía. Entre gritos, canciones y paso lento, los viandantes desde la acera nos miran con curiosidad. Todo son cámaras de fotos, de video y móviles inmortalizando el evento. No podemos ser menos.
Aunque el desplazamiento es pausado, nuestros argumentos son de peso. Seguimos adelante hasta que mis pies dicen basta. Me retiro para descansar y mis compañeras me siguen para no dejarme solo. Qué grata sorpresa.
Al cabo de un rato, los manifestantes se paran. No sabemos por qué. Serán cosas de la policía que vigila que vaya todo bien. Así que aprovechamos para volver con la Asociación de Jubilados y Pensionistas de la Safor. Ya estamos junto a esta agrupación con la que simpatizamos. Nuestra conversación sigue en estos términos:
“Personalmente no me siento indignado ni enfadado ni en contra de nadie. Solo hago llegar mi posición al gobierno y a la sociedad en general. Creo que defender las pensiones es:
• Ser conscientes de tu debilidad
• Reconocer el derecho a envejecer con dignidad
• Pedir una vida con un mínimo de calidad
• y mucho más.”
Esta mani es un agradable paseo sin sobresaltos y muy bien encauzada. Bravo por los organizadores. La meteorología nos ha brindado un día soleado con brisas suaves y frescas. Las calles por las que andamos, reina la sombra. ¡Qué bien que hemos venido!
Mis pies otra vez dicen basta. Les digo a ellas que continúen hasta el final y que yo ya paro por hoy. Me responden que, como el final está cerca, no merece seguir y dividir nuestro grupo. Así que paramos en la plaza del parterre. De aquí a la estación y de vuelta a casa. Hemos pasado una mañana para recordar, hemos defendido nuestros derechos, nos hemos cansado un poco pero, por las vibraciones que me llegan, todos y todas nosotras hemos disfrutado.
Por la tarde,tengo un rato para reflexionar y ver una charla de expertos sobre el tema en Youtube. Y ahora sí, me indigna que canten la canción de no hay solución. Sí, es cierto que las pensiones estatales son una cadena entre generaciones de forma que las cotizaciones de los jóvenes son para pagar las pensiones de los mayores de hoy. El día de mañana, esos jóvenes serán viejos y recibirán a cambio el mismo favor. Ciertamente, es una cadena muy bonita que no se debe de romper.
Los expertos de la charla mantienen la idea de que después de un baby boom esta cadena se hace insoportable para los jóvenes y es lo que está sucediendo. Sin embargo, noto que ven la vida por el agujero de su especialidad y no tienen una visión global.
La generación del baby boom superó a la anterior en nivel académico. Lo lógico sería que cobraran más en comparación a sus padres y eso aligeraría ese coste como consecuencia del crecimiento poblacional en la tercera edad. Los deberes parece que están hechos, pero algo falla… ¿será la precariedad de los salarios de los jóvenes?

Alejandro Martínez

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